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Perspectiva histórica
Probablemente, más que en ningún otro momento de la historia, la
presencia o ausencia de enfermedades animales y zoonóticas
[1] desempeñan un papel crucial para determinar el crecimiento económico
futuro de los países del continente americano. En esta era de globalización,
el status sanitario de un país excede la existencia de enfermedades
a nivel de los establecimientos ganaderos y afecta la viabilidad
de otros sectores, que incluyen la salud pública, la competitividad,
el turismo y el medio ambiente.En el continente americano, una proporción
significativa del desarrollo permanece aún vinculada a la agricultura,
a la producción animal y a las industrias relacionadas. En el año
2003, la agricultura representó el 46% del total de exportaciones
de América Central y el 35% de las de América del Sur.
[2] Se espera que en el período comprendido entre 1997 y 2020 la
demanda global de carne aumente el 55%. [3] Esto es importante para el continente americano, que produce
por ejemplo, el 34% del ganado mundial -más de las tres cuartas
partes del de los países desarrollados- y representa el 54% del
total mundial de exportaciones. En el año 2003, aproximadamente
US$ 157 mil millones provenientes de exportaciones agrícolas y US$
111 mil millones [4] provenientes de importaciones agropecuarias fueron facilitadas
por las reglamentaciones, patrones o normas de sanidad agropecuaria
y de alimentos, o de acciones como la inspección y la evaluación
de riesgos -competencias todas ellas de los servicios veterinarios
nacionales-. Las cuestiones comerciales relativas a la sanidad animal
y a zoonosis constituyen el 40% del total de temas relacionados
que se plantearon en el Comité de Normas Sanitarias y Fitosanitarias
de la Organización Mundial del Comercio (WTO/SPS, por
sus siglas en inglés). El 67% de estos temas de intercambio son
planteados en forma directa o apoyados por países del continente
americano. [5]
La capacidad y la creciente importancia de los servicios veterinarios
nacionales
Los servicios veterinarios nacionales son esenciales para la salud
y el bienestar de un país. De los últimos doce focos principales
de enfermedades a nivel mundial, once correspondieron a agentes
zoonóticos. Durante los últimos cuarenta y cinco años, en
América latina y el Caribe, la población humana ha crecido el 146%,
a 554 millones de personas. En el mismo período la producción animal presentó
un aumento del 366% a casi 38 millones de tm, de los cuales el 83%
corresponde a ganado y aves de corral. De acuerdo conla Organización Mundial de Sanidad
Animal (OIE), el 60% de los agentes patógenos humanos son zoonóticos
y el 80% de los agentes patógenos animales son multireceptores. La mayor parte del crecimiento de la producción
ha tenido lugar en instalaciones de cría intensiva, lo que acrecienta
el riesgo de la transmisión de enfermedades. Además del aumento
de la población, los avances en la tecnología y el transporte posibilitaron
la convergencia en un lugar, en el término de pocas horas, de gente
y productos provenientes de diferentes partes del mundo. Se calcula
que 120 millones de personas de todo el mundo visitan anualmente
el continente americano y cada una de ellas puede introducir en
forma accidental una nueva enfermedad.A pesar de que la mayoría
de los servicios veterinarios nacionales fueron establecidos hace
muchos años, la gran mayoría ha luchado para eliminar las enfermedades
persistentes y se encuentran débilmente posicionados y estructurados
para abordar los crecientes desafíos y oportunidades. Desde la década
de 1950, sólo un país de América del Sur, Chile, ha podido erradicar
y permanecer libre de fiebre aftosa. A pesar de que se han producido
progresos en los países infectados en el establecimiento de zonas
o regiones geográficas sin focos, en los últimos treinta años, no
ha habido ningún país declarado libre de fiebre aftosa que haya
podido mantener su status durante más de seis años sin registrar
una recurrencia o reportar un foco. Otras enfermedades persistentes continúan planteando
desafíos significativos. En 1966, se informaron sesenta y siete
enfermedades (clasificadas previamente como enfermedades de la Lista
A y Lista B de la OIE), en al menos uno de los treinta y tres países
que proporcionan información a la OIE. En el año 2004, fueron reportadas
sesenta y ocho enfermedades. Como dato positivo, en el período comprendido
entre los años 1996 y 2004 el número de países que reportó la peste
porcina clásica disminuyó en tres hasta trece países, gusano barrenador
en tres hasta diecisiete países, rabia en 2 hasta 21 países, lengua
azul en dos hasta quince países y la enfermedad de New Castle en
cinco hasta doce países. No obstante la gran preocupación, el hemisferio
actualmente enfrenta varias enfermedades emergentes, como la Encefalopatía
Espongiforme Bovina (enfermedad de la vaca loca), la influenza aviar
altamente patógena y el virus del oeste del nilo. Un examen realista
del medio ambiente actual revela la necesidad fundamental de repriorizar
e invertir con el fin de que los servicios veterinarios nacionales
no se conviertan en cuellos de botella para el crecimiento y limiten
el desarrollo de los países. Esto no será fácil. En el año 2001,
el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA),
estimó que la eficacia de los servicios de sanidad agropecuaria
que podían cumplir y beneficiarse del acuerdo OMC/SPS no llegaba
al 40% y que la sustentabilidad institucional era de aproximadamente
el 20%. En general, los gobiernos nacionales asignan
aproximadamente el 5% de su presupuesto nacional a la agricultura,
y de esa cantidad sólo alrededor del 5-10% se dirige a sanidad y
salud fitosanitaria. Es difícil determinar las cantidades precisas
de préstamos externos otorgados específicamente para sanidad agropecuaria,
pero el alcance es de entre el 0,20 y el 2,0% del total de los préstamos
agropecuarios.
Visión y Líneas de Acción Estratégicas de
la iniciativa GF-TAD
La iniciativa Fronteras Globales - Enfermedades Animales Transfronterizas
(GF-TADs, por sus siglas en inglés) aborda este desafío desde una
perspectiva regional y hemisférica. Reconoce que la transmisión
de las enfermedades ocurre independientemente de las fronteras nacionales
establecidas. El GF-TADs es el resultado de un acuerdo oficial entre
la OIE y la FAO, respaldado por los países miembros de ambas organizaciones.
Este acuerdo es administrado por un Comité de Dirección Mundial,
con la participación de la OMS. Es implementado regionalmente por
cinco Comités Directivos Regionales (África, América, Asia y Pacífico,
Europa y Medio Oriente). La administración de la Secretaría permanente
de todos los Comités Directivos Regionales está a cargo de las Representaciones
de la OIE en Bamako (África), Beirut (Medio Oriente),
Tokio (Asia y Pacífico, Sofía (Europa) y Buenos Aires (América).Los
países del continente americano están divididos por aproximadamente
50.000 kms de fronteras de tierra, muchas de las cuales fueron establecidas
por motivos políticos, sin tomar en cuenta los desplazamientos de
enfermedades. En consecuencia, cualquier acción debe ser realizada
de acuerdo con dos objetivos fundamentales: en primer término, la
presencia de enfermedad -y la capacidad de eliminarla- en un país
es influida en gran medida por el status sanitario de sus países
vecinos, lo que sugiere que es absolutamente esencial la realización
de acciones en forma conjunta, más allá de los límites fronterizos.
En segundo término, los países mejor posicionados para mejorar sus
status sanitarios nacionales, enfrentar los desafíos de las enfermedades
actuales y satisfacer las necesidades del futuro, desarrollan en
forma constante sus servicios veterinarios en torno a cuatro componentes
básicos: capacidad técnica, inversiones humanas y financieras, asociaciones
con el sector privado y desarrollo de la capacidad para el acceso
y la retención del mercado.La visión de la GF-TADs es ayudar
a los países en el control de las enfermedades al fortalecer sus
servicios veterinarios. Esta iniciativa ha sido diseñada para
aumentar la conciencia sobre la necesidad de cambiar, desarrollar
acciones específicas basadas en los perfiles regionales de las enfermedades,
y promover una visión y mandatos amplios para mejorar los servicios
veterinarios regionales. Las realidades globales requieren alianzas
más fuertes y mayor cooperación que las logradas hasta ahora. También
requieren que los servicios nacionales funcionen en forma transparente
y de acuerdo con los acuerdos internacionales, como el de la OMC/SPS,
y con normas internacionales, especialmente las desarrolladas a
través de la OIE y el Código Alimentario. Para contribuir a este
esfuerzo, el instrumento Desempeño, Visión y Estrategia (DVE) describe veintisiete competencias decisivas que
deben contener los servicios nacionales. Los resultados iniciales
de diez países del continente americano resaltan la necesidad de
llevar a cabo acciones e inversiones sustanciales para mejorar el
status sanitario, reducir la prevalencia de enfermedad y ubicar
a los países en una posición en la que puedan responder a las oportunidades
futuras.En la iniciativa GF-TAD hay seis líneas de acción
estratégicas integradas, que proporcionan el marco básico para las
acciones siguientes:
VISION
- Establecer
una estrategia regional para prevenir, controlar
y/o erradicar las enfermedades transfronterizas de los animales
incluyendo las zoonosis, utilizando entre otras herramientas la
acción coordinada con las Organizaciones Regionales e Internacionales
existentes
- Incrementar
la conciencia sobre el rol de los servicios veterinarios nacionales. Esto significa llegar al los niveles
de decisión y demostrar en forma convincente, mejor que en el
pasado, cómo la eficacia del servicio veterinario nacional facilita
o limita el comercio, el crecimiento la prosperidad económica
y la confianza entre los países.
- Establecer
un compromiso compartido de los servicios veterinarios nacionales
con todos los grupos de interés. Este compromiso se relaciona con un trabajo en conjunto
de vigilancia epidemiológica, transparencia en la notificación
sanitaria para alcanzar adecuado nivel de protección de la salud
animal y publica para lograr un comercio seguro.
- Mejorar
la capacidad de los servicios veterinarios. Esto incluye
entre otros, realizar mejoras e inversiones en recursos humanos,
capacitación técnica fuentes de financiamiento, estabilidad de
políticas y programas, fondos para imprevistos, independencia
técnica, mejorar las competencias fundamentales en la actualización
de las legislaciones nacionales, la capacidad de diagnóstico,
la respuesta a las emergencias, cuarentena, inspección, temas
emergentes, análisis de riesgo e innovación técnica.
- Fortalecer
la interacción con el sector privado. Esto incluye
realizar mejoras en áreas decisivas como entre otras, comunicación,
información, representación oficial, acreditación y capacidad
de respuesta a nuevas oportunidades y desafíos.
- Garantizar
la adecuada aplicación y utilización de los estándares internacionales
para un comercio seguro basado en el conocimiento científico,
La reducción de la difusión de potenciales patógenos
es posible con la aplicación de conceptos como la regionalización/zonificación,
compartimentación y comercio de productos basado en los riegos.
Sustentabilidad de la iniciativa GF-TAD Las líneas
de acción estratégicas guían los tipos de actividades que deben ser
realizadas para lograr una visión amplia. El control de la enfermedad
junto con mejoras estructurales en los servicios veterinarios nacionales
pondrá a prueba la determinación de los países para efectuar desarrollos
fundamentales y requerirá el respaldo, la coordinación y colaboración
en todos los niveles, que se extienden desde los veterinarios hasta
la agroindustria. Esta iniciativa incluye roles
importantes para las agencias de cooperación técnica, las instituciones
donantes y las universidades. Es decisiva la formación de líderes
en diferentes niveles, tanto en el sector público como privado. La
sustentabilidad y el éxito a largo plazo de la iniciativa están vinculados
a la visión y el compromiso compartidos en el tiempo de todas las
partes.Dados el compromiso y la oportunidad, la iniciativa GF-TAD será un poderoso aliado
para los países que reconozcan la importancia de mejorar sus status
sanitarios y se comprometan a invertir tiempo y esfuerzos para que
esto ocurra. Al adoptar un enfoque regional y hemisférico y reconocer
que la capacidad de abordar los problemas actuales de las enfermedades
tiene una relación directa con la eficacia del servicio veterinario
nacional, los países se ubican en una mejor posición para incrementar
la prioridad nacional y el nivel de inversión necesario. Finalmente,
la continuidad, sustentabilidad, la capacidad técnica y de recursos
humanos son problemas fundamentales de salud sanitaria, cuyas soluciones
requieren la participación activa de todos los sectores. |